El gobernador adelantó su posición de cara a la discusión salarial y a la paritaria ya convocada para el 22 de enero, en un escenario atravesado por reclamos gremiales y una fuerte pérdida de poder adquisitivo frente a la inflación.
El principal argumanto que utilizó fue que “el año terminó con un 31 por ciento de inflación y los ingresos de la provincia crecieron un 23 por ciento, o sea que estoy 8 por ciento abajo respecto a la inflación”. Según el mandatario, esa brecha marca el límite real de cualquier política salarial.
A partir de ese número, Weretilneck advirtió sobre los riesgos de seguir ajustando salarios al ritmo de los precios. “Si sigo gastando de la manera que venía haciéndolo respecto a la inflación voy a terminar fundiendo a la provincia. No voy a poder pagar los sueldos y tener la provincia normal que tenemos hoy”, afirmó.
Por eso dejó claro cuál será la lógica que llevará a la mesa paritaria. “No podemos discutir inflación, tenemos que discutir ingresos: si tengo más ingresos puedo acompañar la política salarial, si tengo menos ingresos no voy a tener cómo pagarlo, esta es la lógica que voy a tener en la paritaria”, explicó.
También vinculó la negociación con el normal funcionamiento del sistema educativo y el calendario escolar. Dijo que ahora habrá que ver “qué flexibilidad tienen al diálogo o no”, pero aseguró que el objetivo del Gobierno es claro: “De parte nuestra le vamos a poner toda la disposición para tener los 190 días de clases”.
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